II Premios de investigación

Año 2001

II Premio de investigación básica

Título del trabajo:

“El daño oxidativo al ADN mitocondrial cardiaco y cerebral está correlacionado negativamente con la longevidad máxima de los mamíferos”

Investigadores:Mesa de celebración de los Premios de Investigación 2001

Gustavo Barja de Quiroga, Asunción Herrero

Resumen del trabajo:

El trabajo valida de manera fundamental la teoría del envejecimiento más ampliamente aceptada en la actualidad, la teoría mitocondrial de los radicales libres. En el trabajo se demuestra por primera vez que el daño oxidativo al ADN mitocondrial inducido por la producción mitocondrial de radicales libres correlaciona directamente con la velocidad del envejecimiento de las distintas especies animales. Esta relación es específica para el ADN mitocondrial, ya que no se da en el ADN nuclear.

Accésits de Investigación Básica:

“La mutación en la proteína tao (R406W) que se encuentra en pacientes afectados por demencia frontotemporal afecta a la interacción de la proteína tao con microtúbulos”

“El estrés crónico induce la expresión de la sintasa inducible de óxido nítrico en cortex cerebral de rata”



II Premio de investigación clínica

Título del trabajo:

“Citocinas proinflamatorias y deterioro clínico temprano en el ictus isquémico”

Investigadores:

Nicolás Vila, José Castillo, Antonio Dávalos, Ángel Chamorro

Resumen del trabajo:

Los mecanismos responsables del deterioro neurológico precoz son poco conocidos aunque se sabe que participan diversas citocinas proinflamatorias. Para este estudio se analizaron pacientes con ictus isquémicos a los que se les determinaron el plasma y LCR los niveles de interleucina 6 y de factor necrótico tumoral – alfa. El 36% de los pacientes manifestaron un deterioro clínico precoz, que se asociaba a unos niveles plasmáticos y cefaloraquídeos de IL – 6 significativamente más elevados que los de los pacientes clínicamente estables. Estas moléculas inflamatorias guardaban una estrecha relación con la temperatura corporal, el fibrinógeno y el volumen de infarto cerebral. Estos hallazgos apoyan la importancia clínica y pronóstica de la inflamación en el ictus isquémico.

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